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Confinamiento hace repensar el espacio adecuado de las viviendas

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Antes de la pandemia, el estilo de vida llevó a que la mayor parte del tiempo, las personas estuvieran fuera de casa y, de la mano con un modelo de negocio inmobiliario que privilegió la ubicación por el espacio, las casas comenzaron a ser construidas de manera compacta.

FOTO ilustrativa Tomada de juarez-nl.gob.mx / Hogaresnoticia.com

Por Saúl Galarza | Hogaresnoticias.com | 02 junio 2020

Ciudad de México.- La vivienda dejó de ser percibida como un mero lugar de descanso y refugio familiar, para convertirse en el único espacio seguro e higiénico, en medio de la emergencia sanitaria mundial provocada por el Covid-19.

Bajo la condición de confinamiento social y ante la falta de una cura o vacuna que detenga el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, el aislamiento abrió el debate internacional sobre el derecho fundamental a la vivienda adecuada, a partir de las características mínimas de espacio.

Antes de la pandemia, el estilo de vida llevó a que la mayor parte del tiempo, las personas estuvieran fuera de casa y, de la mano con un modelo de negocio inmobiliario que privilegió la ubicación por el espacio, las casas comenzaron a ser construidas de manera compacta.

Entonces llegó la crisis sanitaria mundial y la percepción del espacio dentro de la vivienda se modificó. Todos en un mismo lugar. De ser el lugar íntimo de disfrute familiar y relax, se convirtió en área de trabajo, juego y descanso.

En algunos casos, la falta de espacio y la mala convivencia, 24 horas del día los siete días de la semana, provocó problemas y dificultades que ha terminado en rupturas familiares.

Todo esto ha sido analizado ya por expertos en la materia de todo el mundo, principalmente de Europa y el continente americano.

Así, con estudios e investigaciones los expertos han puesto sobre la mesa la necesidad de repensar ya no el futuro de la vivienda, sino el presente.

Entorno habitable

En medio del confinamiento social es claro que hay viviendas que no cumplen con los requisitos mínimos para hacer una vida diaria, que permita un entorno propicio de higiene, salubridad, accesibilidad y confort para sus moradores.

En la opinión de María Teresa Cuerdo Vilches, Doctora en Arquitectura por el Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja (IETcc), perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España, el aislamiento de alguien positivo o sospechoso por COVID-19, la alternancia de tareas en los espacios disponibles o la puesta en valor de espacios infrautilizados evidencian la necesidad de viviendas flexibles, ante situaciones fortuitas y cambiantes.

En un artículo publicado en theconversation.com, la investigadora explica que la entrada de la vivienda como zona de tránsito cobra sentido para el ritual de desinfección, higiene y cambio de ropa. “Pero sin duda los espacios estrella han sido aquellos de contacto con el exterior, altamente demandados”.

Otro indicador de resiliencia, asegura, ha sido el acceso a internet de los hogares. Las “clases, el teletrabajo y el control sanitario online han medido la capacidad de las familias para adaptarse al cambio, generando estrés y ansiedad en muchos casos, afectando también a la salud”.

María Teresa Cuerdo Vilches reflexiona también sobre cómo deben de adecuarse, desde el ámbito arquitectónico, las viviendas para que sus habitantes gocen de espacios confortables y de calidad ambiental interior.

“Muchas viviendas carecen de aislamiento térmico y al ruido exterior, son previas a la existencia de normas técnicas específicas. Además, cuando pasamos mucho tiempo en casa, las personas somos potenciales fuentes emisoras de ruido constante. Garantizar el aislamiento acústico asegura el pleno disfrute de la vivienda, especialmente en confinamiento”, advierte.

Desde su punto de vista, en los hogares donde los recursos económicos son escasos, existe el dilema de pagar facturas energéticas o cubrir las necesidades más básicas. Esto genera o agrava situaciones de pobreza energética.

“Otra cuestión importante es la calidad del aire interior de los edificios. Diversos estudios advierten de su impacto en la salud y la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado la mala calidad del aire en los ambientes interiores como décimo factor de riesgo evitable. Los efectos perjudiciales se deben a las altas concentraciones de gases, partículas y compuestos nocivos (CO?, compuestos orgánicos volátiles, partículas en suspensión, radón, formaldehídos y otros). Si no ventilamos convenientemente, bien abriendo ventanas o mediante sistemas híbridos o mecánicos, estas sustancias nos afectarán aún más por sobreexposición”, añade.

Vivienda, espacio de convivencia

Un artículo publicado en ius360.com, de Ingrid Rivera Maguiña, estudiante de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas y de Gonzalo Rivera Maguiña, de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú, indica que antes de la pandemia, el tiempo promedio que las personas pasaban dentro de la vivienda era mínimo por las rutinas diarias y los diferentes estilos de vida.

“En las grandes ciudades, por ejemplo, las largas distancias entre el hogar y el lugar de trabajo, o centro de estudios, obligaba a ver la vivienda como un lugar de descanso principalmente. Ello influyó en el sector inmobiliario para que la gran mayoría de las viviendas que ofrecen cuenten con espacios mínimos”, explican.

Los universitarios aseguran que la priorización de la rentabilidad del espacio sobre la que se construye un multifamiliar excluye muchas veces la adecuada iluminación natural y la ventilación.

“Esto nos lleva a contar con áreas mínimas que no ofrecen confort. Sin embargo, frente al decreto del gobierno de quedarnos en casa, ´el espacio donde vivimos, de repente, se ha convertido en el lugar de permanencia obligada, independientemente de cuáles sean sus características, cuántos sean sus habitantes y de dónde se encuentre este hogar’”, exponen.

Dentro de las conclusiones que presentan Ingrid Rivera y Gonzalo Rivera, se destaca que si bien, la vivienda ha pasado de ser percibida como un lugar de descanso a un refugio inicialmente, ahora es sobre todo un espacio multifuncional para el desarrollo personal, social y laboral.

“Por ello, repensar el derecho a la vivienda como un derecho fundamental con los nuevos enfoques de habitabilidad durante un tiempo prolongado debido a una cuarentena inteligente u obligatoria, es fundamental en un mundo en el que la pandemia actual podría convertirse en una enfermedad endémica o ante la posibilidad de enfrentar más enfermedades de este tipo a futuro”, aseguran en su artículo.

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Categoría: Noticias, Titulares

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