En México, la criminalidad económica que incluye ilícitos como fraude, abuso de confianza, corrupción e ilícitos cibernéticos, implica pérdidas a las empresas por 15% de sus ingresos anuales y sólo por concepto de fraudes estima pérdidas de 100 millones de dólares cada año.
- Criminalidad económica genera pérdidas por 100 mdd
- Ahorro para vivienda en aumento
Columna Puntales | 08 Febrero 2012
La imagen estereotipada de un delincuente pobre y violento que proviene de una minoría estigmatizada y desviada, en general no corresponde a quienes cometen crímenes patrimoniales.
De hecho, el perfil generalizado de quien realiza estos ilícitos es de sexo masculino en 56% de los casos; tiene de 26 a 35 años en 37.4% de las denuncias y 86% tiene un mando medio u operativo. Si bien sólo 10% de los fraudes los cometen los directivos de la empresa, éstos ilícitos inciden en 75% de las pérdidas de las empresas.
Sin embargo, la cifra de impunidad en México en delitos como fraude, abuso de confianza, corrupción o crímenes cibernéticos es de 97 por ciento. En gran parte, esto se debe a que tales ilícitos son difíciles de rastrear y la detección oportuna se dificulta en las firmas que carecen de controles y sistemas de seguridad confiables.
Tales datos fueron revelados recientemente por el especialista en Derecho y Criminalística Jorge Manrique, rector del Colegio Jurista, quien destaca que la piratería, robo, extorsión, clonación de tarjetas y fraude se convierten en fenómenos altamente productivos y cada vez más sofisticados que a nivel mundial representan hasta un billón de dólares.
Y las ganancias siguen en aumento, pues no hay duda de que los nuevos delitos económicos ahora se centran en armas, drogas, información industrial y militar, dinero de origen ilícito, materiales radioactivos, mano de obra, tráfico de personas, órganos humanos, embriones, obras de arte y animales. Por supuesto el intercambio de estos bienes a nivel mundial genera un nuevo sector de la economía internacional.
Actualmente las principales fuentes de ganancias ilegales se centran en crímenes económicos como el fraude bancario, clonación con tarjeta de crédito, insolvencias punibles y los delitos societarios.
Tales delitos económicos se caracterizan por su elevada complejidad de organización. La función principal de tales estructuras no es cometer crímenes por sí mismos, sino generar rentabilidad económica. El delito constituye solamente un instrumento para lograrlo. En general, el delincuente realiza negocios tanto legales como ilegales según su conveniencia.
Así, muchos defraudadores y ladrones pasan desapercibidos como ilegales, pero gozan de reconocimiento social como grandes empresarios o exitosos hombres de negocios.
Por ello es importante reconocer la dificultad que existe, a nivel de investigación judicial, para desenmascarar a los delincuentes que se encuentran inmiscuidos en actividades legales, lo que les permite actuar de manera encubierta en ilícitos.
El gran peligro del crimen económico es que la víctima es la sociedad entera, pues el ejercicio desigual del poder, al servicio de unos pocos, posibilita el fortalecimiento del criminal que busca institucionalizar la ilegalidad.
Bien harían los diputados en tomarse la molestia de analizar y estudiar algunos aspectos que han surgido sobre los delitos de cuello blanco e incluirlos en la iniciativa que se perfila como ley antilavado de dinero. Claro que en estos tiempos electorales, ni quien se acuerde o se atreva en el Congreso de la Unión a tal aventura.
Ahorro para la vivienda
Recién el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, alardeó de que la economía mexicana es “intocable” frente a los embates del exterior. Presume de ello por la fortaleza tanto de las finanzas públicas como del paquete presupuestal y económico.
Sin duda el blindaje o lo “intocable” de la economía, como dice ahora el funcionario, está fundamentado en buena medida en el ahorro interno que durante más de una década se ha tenido en el país y aquí algunos datos, referidos a la vivienda, sector definido como uno de los grandes motores de la economía.
Al cierre del 2011, las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afore) registraron en sus cuentas un total de 670,558.7 millones de pesos por concepto de ahorro de vivienda, cifra que significó un incremento de 10% respecto a un año antes.
Esto monto representa 28.07% del total de los recursos registrados en las Afore a diciembre pasado, que fue de 2 billones 388,489 millones de pesos, de acuerdo con los más recientes datos de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar).
Los recursos de vivienda en el SAR son registrados en las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afore), pero administrados por el Infonavit y el Fovissste, por lo cual son reportados en los estados de cuenta de cada trabajador como subcuenta de vivienda.
De forma mensual, el ahorro de vivienda en el SAR reportó un marginal descenso en diciembre de 0.08% respecto al mes inmediato anterior, cuando la subcuenta tocó su mayor nivel histórico de 671,079.1 millones de pesos.
De los 670,558.7 millones de pesos al término del año pasado, 83.6% (560, 661.6 millones de pesos) es administrado por el Infonavit y 16.4% (109, 897.1 millones de pesos) por el Fovissste.
Los recursos en el Infonavit mostraron un incremento de 10.6% respecto a los 506, 886.7 millones de pesos de diciembre de 2010, y un marginal aumento de 0.05% en comparación con el mes inmediato anterior, cuando reportaron 560,382.2 millones.
En tanto, los ahorros en el Fovissste que ascendieron a 109,897.1 millones de pesos en diciembre reportaron un incremento de 7.6% en relación con los 102,121.3 millones del mismo mes de 2010, y una baja de 0.72% respecto a noviembre del año pasado.
Lo mejor de todo esto es que ese ahorro pertenece a los trabajadores y confiemos en que a futuro no aparezcan por ahí algunos duendes o una nueva generación de magos de la economía y las finanzas que hagan desaparecer los fondos que con tanto trabajo se han logrado recaudar.
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*Periodista. Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Derecho.
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