El documento advierte que no sólo en México, sino en otros países de Latinoamérica, la informalidad de vivienda podría convertirse en la única opción viable para vivir cerca de su lugar de trabajo para las personas en los dos quintiles más bajos de la distribución del ingreso y plantea que el sector formal de construcción de vivienda debería de expandirse 30%, a costa de reducir la autoconstrucción.

FOTO: Tomada de achipec.org / Hogaresnoticia.com
Redacción| Hogaresnoticia.com | 02/septiembre/2022
Ciudad de México.- La vivienda sigue siendo cara en México, especialmente en las grandes áreas metropolitanas con mejores empleos, calidad de vida y oportunidades de promoción social, situación que provoca dificultades para que los jóvenes se independicen.
Dicha situación de precariedad se acentúa en los sectores de menos ingresos, según muestra la publicación de la Parte I del estudio Enfrentar el Desafío de la Vivienda en América Latina, elaborado por el Laboratorio de Economía Urbana del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y la proptech de origen colombiano, La Haus.
El estudio también muestra que no sólo en México, sino en otros países de Latinoamérica, la informalidad de la vivienda podría convertirse en la única opción viable para vivir cerca de los lugares de trabajo para las personas en los dos quintiles más bajos de la distribución del ingreso.
Este informe identifica y cuantifica los principales desafíos de vivienda que enfrenta América Latina, y como casos específicos a México y Colombia, donde resalta el déficit cualitativo y cuantitativo, así como el reto de la informalidad en la construcción y la propiedad de la tierra, para proporcionar vivienda accesible y de calidad.
El déficit cuantitativo de vivienda se cifra hoy en aproximadamente 2.2 millones de unidades, cantidad que solamente podrá ser reducida progresivamente.
La brecha es resultado de numerosos factores comunes en la región, que incluyen un crecimiento económico lento, combinado con una alta desigualdad de ingresos y un acceso insuficiente al financiamiento hipotecario, que dificultan la adquisición de una vivienda formal de calidad.
En el documento se destaca que México es uno de los países de América Latina que lograron controlar la inflación, y con ello los mercados financieros hipotecarios y los nuevos vehículos de inversión en alquiler multifamiliar, que ganan terreno.
El país también cuenta con una alta sofisticación en la industria de construcción formal, y con un creciente capital humano, se destaca.
Otro punto planteado es que las expectativas de calidad de vivienda, de una clase media emergente y joven, crece conmensuradamente.
“A pesar de estos factores positivos, la vivienda sigue siendo cara, especialmente en las grandes áreas metropolitanas con mejores empleos, calidad de vida, y oportunidades de promoción social. Esto provoca dificultades para que los jóvenes se independicen”, se subraya.

EL PROFESOR asociado en los programas de planeación urbana y bienes raíces en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), Albert Saiz, destacó que el sector formal de construcción de vivienda en México debería de expandirse 30%, a costa de reducir la autoconstrucción de manera informal. (FOTO: Especial / Hogaresnoticia.com)
Atención de vivienda
En el estudio se estima que en México se requieren de unas 800,000 casas por año en los próximos 20 años, dato adelantado en el segundo trimestre de 2022, en el primer avance de este trabajo, que fue realizado por el Massachusetts Institute of Technology, considerada la universidad más importante del mundo por el QS World University Rankings.
Los autores del estudio compararon la demanda futura de vivienda con sus correspondientes requisitos de suelo.
En el caso de México, aseguran, se requiere de una inversión adicional en materia de construcción de +1% del Producto Interno Bruto (PIB), esto significa pasar de una inversión en hogares principales de 2.8% a 3.7% del PIB anual, en los próximos 20 años, para producir viviendas en los niveles cuantitativos actuales, pero en condiciones formales.
De acuerdo con el profesor asociado en los programas de planeación urbana y bienes raíces en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), Albert Saiz, en México se construyen las casas necesarias, pero mucha construcción ocurre informalmente, sin un permiso oficial, sin infraestructura adecuada, y a veces sin los parámetros mínimos de seguridad en tipo de vivienda, materiales y servicios.
El sector formal de construcción de vivienda debería expandirse 30%, a costa de reducir la autoconstrucción. “Es un número grande, pero no imposible”, asegura el catedrático.
En el estudio se indica que si bien, hay en marcha distintas iniciativas y se ha hecho mucho trabajo, no existe un enfoque de política único que resuelva, de una vez por todas, los problemas de vivienda en América Latina. Los déficits de vivienda en la región tienen múltiples causas, y requerirán múltiples enfoques políticos, de mercado, financieros, empresariales, de la sociedad civil e industriales.
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